viernes, 29 de febrero de 2008
TRIBULACIONES DE LA SEÑORA PRESIDENTA
TRIBULACIONES DE LA SEÑORA PRESIDENTA
(Luis Agüero Wagner)
En Paraguay, país que como credenciales de cultura machista ostenta el deshonroso récord de ser el último país de la región en conceder el sufragio femenino, las inequidades sufridas por la actual candidata oficialista a la presidencia del Paraguay (la primera con posibilidades serias), no tienen nada que envidiar a los padecimientos sufridos por Flora Tristán.
Decía Octavio Paz que la mujer tendida o erguida, vestida o desnuda, nunca es ella misma, sentencia que con la candidata paraguaya se cumple a rajatabla. Sus misóginos adversarios de derecha o izquierda, intentan indiscriminadamente relacionarla con los burócratas del gobierno de peor imagen, como si fuera una marioneta sin autonomía ni vida propia. Para potenciar la virulencia de su campaña, la prensa que subsidia el embajador norteamericano James Cason ha decidido atacar con ensañamiento la gestión de las mujeres con importantes cargos en el gobierno del actual presidente Nicanor Duarte Frutos.
En un país cuya corrupta seudo democracia puntofijista soportó como representantes a los peores de todos, nadie quiere conceder a la candidata oficialista Blanca Ovelar el beneficio de la duda, aunque éste haya sido depositado en beneficio de todos sus impresentables antecesores. La ANR ha hecho muchos pésimos gobiernos, es cierto, pero cuando sus candidatos varones hablaban de enmendar errores y renovar aires, siempre se les concedió el beneficio de la duda. Los duendes del machismo hacen que a la actual candidata nadie le conceda el menor margen de confianza en ese sentido.
Una oposición que pactó con un dictador militar, con un conocido jefe de una banda de narcotraficantes de fama mundial, con un presidente que llegó al poder por la vía del fraude, con un jefe de estado nombrado por orden judicial, hoy con Blanca y por primera vez con ella, se muestra absolutamente intransigente.
Ya a finales del siglo XVIII Francisco de Miranda en una conversación con el alcalde de París, M. Pethion, le había cuestionado la falta de representación de las mujeres en el gobierno francés, a las que sin embargo se les exigía respeto a las leyes que se habían hecho de acuerdo a su voluntad. En aquella misma ciudad de las luces en cuyo arco del triunfo está tallado el nombre del patriota venezolano, había redactado Olimpia de Gauges en 1791 su declaración de los derechos de la mujer, que aún sigue ausente de mención en la mayoría de los libros que hablan maravillas de la revolución francesa. Al igual de lo que pretenden hacer algunos de los machistas correligionarios de Blanca Ovelar, sus mismos androcéntricos compañeros de lucha en la revolución francesa enviaron a Olimpia a la guillotina, por la osadía de creer que los derechos ganados para los hombres libres también podrían ser aplicados a las mujeres. Está claro que nadie ni siquiera sueña hoy en comparar a Olimpia con Dantón o Marat, sería todo un ultraje a la historia machista que padecemos.
El primer país en conceder irrestricto derecho al voto a las mujeres, dicen las crónicas, fue Nueva Zelanda en el año 1893, gracias a un movimiento liderado por Kate Sheppard.. De todos modos, los exponentes machistas tomaron sus precauciones para no caer en las temibles garras del sexo opuesto: a las mujeres sólo se les permitía votar pero no presentarse a elecciones. La heroica resistencia misógina duró hasta 1919, cuando tuvieron que capitular y ceder a las neozelandesas el derecho a ser elegidas para cargos políticos.
Algunos casos significativos al respecto se dieron en Nueva Jersey y en Colombia. En New Jersey se autorizó en 1776 el primer sufragio femenino, aunque por un error de interpretación semántica. Se usó la palabra personas en vez de especificar “hombres”, despropósito que los exegetas de la misoginia enmendaron en 1807. Un caso similar aconteció en la provincia de Vélez (hoy departamento colombiano de Santander), donde el sufragio femenino aprobado en 1853 fue revocado en 1857 y sólo se restablecería en 1954, aunque debido a la dictadura de Rojas Pinilla sólo pudo ponerse en práctica desde 1957.
Sucede que los apóstoles y hermeneutas del machismo consideraron siempre identificados el sufragio universal con el sufragio exclusivo de los hombres, por lo que al hablar en general en realidad era implícito que las prerrogativas sólo correspondían al sexo masculino. Tal es así que en 1917 los constituyentes mexicanos no creyeron necesario especificarlo, y conservaron su constitución de 1857 tal cual estaba.
Aunque el machismo latino tenga cierta fama hay que decir en honor a la objetividad que entre los países del primer mundo, EEUU estuvo entre los últimos en reconocer el derecho al voto femenino. Lo hizo en 1920, cuando ya llevaba décadas aplicándose en países como Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Alemania, Suecia, Austria. Algunas suspicaces feministas inclusive han pensado en voz alta que las actuales preferencias por Obama en la interna demócrata ante Hillary Clinton, en el país donde asesinaron a Martin Luther King por el color oscuro de su piel, tienen mucho más que ver con el machismo que con las supuestas cualidades oratorias y presencia del candidato de color.
En España el voto femenino se considera uno de los logros de la Segunda República española, pero para vergüenza de la izquierda, la mayor parte del mérito se lleva la escritora y abogada de derechas Clara Campoamor, aunque no se niega que contribuyeron con su prédica la pasionaria Dolores Ibárruri y la anarquista Federica Montseny. Lo cierto es que la única mujer que acompañaba a Campoamor en el Parlamento, la entonces diputada izquierdista y directora de prisiones del Gobierno provisional republicano, Victoria Kent, se opuso tenazmente. Victoria opinaba que sus congéneres no comprendían a fondo las bondades del sistema republicano, y puso como ejemplo en su discurso que fueron muy pocas las mujeres que se echaron a la calle el día 14 de abril, fecha de la proclamación de la II República.
El hecho de que Clara Campoamor defendiera el sufragismo femenino y de que Victoria Kent se opusiera hicieron las delicias del machismo español. Azaña describió la sesión como muy divertida y en son de burla añadió: dos mujeres solamente en la Cámara, y ni por casualidad están de acuerdo. Un periódico se preguntó al día siguiente, el 2 de octubre de 1931: ¿qué ocurrirá cuando sean 50 las que actúen? Algo parecido hoy podría opinarse de supuestas feministas paraguayas, que deliran entre el público de candidatos que constituyen verdaderos íconos del más retrógrado machismo de derechas.
La feminista que obtuvo el sufragio para su género en España, que de todos modos sería postergado por casi medio siglo de dictadura, no sacó barata su osadía. Durante la guerra civil española debió huir temiendo ser fusilada por cualquiera de los bandos.
En el Perú el voto sería concedido sin mayores convicciones feministas por el populista general Manuel Odría, y sólo porque creyó que la medida podría favorecerlo en las urnas. Desafortunadamente, este traidor al machismo peruano no pudo presentarse a las elecciones de 1955, debido al sentimiento antidictatorial que generó su gobierno, por lo que el voto femenino terminó favoreciendo a Manuel Prado, quien en aquella oportunidad contó con el respaldo del APRA. Odría pensó que podría repetir lo sucedido en Argentina, donde en esa época se obtuvo el derecho al voto de las mujeres, aunque la heroína fuera una mujer que representaba la antítesis de luchadoras feministas de su país como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane Rawson o Silvina Ocampo. Se trataba de Eva Perón, a quien las mujeres de la alta sociedad veían como una vulgar mujerzuela, aunque esta apreciación no le restaba envergadura y eficacia a su acción política. Su marido Juan Domingo Perón, uno de los más importantes caudillos de la historia Argentina, ganó las elecciones del 11 de noviembre de 1951 en la que votaron tres millones y medio de mujeres. Ya lo señaló Catherine A. Mackinnon, Marx fue reduccionista al opinar que la historia no avanza con la cabeza sino los pies, porque se olvidó considerar el sexo de su cuerpo.
Rosa Luxemburgo, las rusas Alexandra Kollontay, Angélica Balabanoff, N. Krupskaja, o la inglesa Silvia Pankhust pueden ser admiradas por muchas feministas paraguayas, pero para ellas la perspectiva de género está lejos de valer una candidata. La mayoría se siente hoy más atraída por un obispo católico jubilado, representante de un culto que niega el sacerdocio a las mujeres, se opone con vehemencia al aborto y en Latinoamérica representa lo más funesto de un pasado genocida.
Si algo demuestra esta actitud en la actual campaña presidencial de Paraguay, es la indiferencia hacia la problemática de género. Y conste que serán las más perjudicadas, en un país donde los hombres de izquierda, derecha, arriba o abajo, abordan estas cuestiones sólo como una guerra al sexo opuesto en la que deben tomar una o varias prisioneras.
Luis Agüero Wagner
sábado, 23 de febrero de 2008
ESTADOS UNIDOS Y LA DESESTABILIZACIÓN EN BOLIVIA Y PARAGUAY
ESTADOS UNIDOS Y LA DESESTABILIZACIÓN EN BOLIVIA Y PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner)
Dos de los más débiles eslabones en la cadena de dependencias sucesivas que Estados Unidos busca mantener congeladas en el tiempo en América Latina, Bolivia y Paraguay, tienen un largo historial de desestabilización e intervencionismo propiciados por intereses estadounidenses que son hechos suyos por los reyezuelos vendidos locales que han servido siempre de intermediarios.
El 19 de diciembre de 1924 un Directorio Federal designado por el presidente Calvin Coolidge, vicepresidente que completó el período al fallecer el presidente Warren Harding, formulaba que era de importancia esencial que las compañías estadounidenses adquieran y exploten los yacimientos petrolíferos en México y América del Sur, que no sólo “deben constituir una fuente de aprovisionamiento, sino que su control también debe estar en manos de nuestros conciudadanos”.
Esta expresión de deseos bastó para atraer sobre Bolivia y Paraguay el tenebroso espectro de la guerra y la muerte.
Establecida la Standard Oil Company en Bolivia, empresa fundada por el legendario empresario petrolero John Davison Rockefeller, pronto deseó extender su influencia al vecino territorio del Chaco que Paraguay reivindicaba como suyo, y esgrimía como título un fallo del mismo presidente de los Estados Unidos Rutherford Hayes, dado ante una controversia con Argentina por su posesión. El agente petrolero que urdiría la guerra entre Paraguay y Bolivia que siguió, era un aventurero texano que luego ganaría fama por sus enfrentamiento con el líder argentino Juan Domingo Perón. Se trataba de un heredero de yacimientos minerales en Chile y luego yerno de Simón Patiño, el norteamericano Spruille Braden.
Las promesas de Braden al presidente Daniel Salamanca de apoyo militar y jugosos créditos obtenidos en Wall Street por intermedio de sus influencias en el mundo de los negocios, llevaron a Bolivia a lanzar un ejército de nativos quechuas, aymarás y mineros de pulmones carcomidos por el sílice a la aventura de conquistar el Chaco. En la surrealista guerra olvidada que se desató se enfrentaron a tropas constituídas por labriegos parasitados y desnutridos a los que el gobierno de Asunción arrancó de los latifundios y les reemplazó los rudimentos de labranza por el fusil.
El fantasma de aquella guerra volvió a cernirse sobre el Chaco en coincidencia con la presentación de credenciales como representante del imperio en Paraguay del embajador James Cason, verdadero especialista en desestabilizar gobiernos y viejo conocido por su impertinente tendencia a la intromisión en varios países de Latinoamérica. Asunción, que durante las dictaduras de Pinochet y Videla fue una verdadera capital para el Operativo Cóndor y donde la embajada norteamericana (una ciclópea sede fortificado de varias hectáreas) estableció su Foreign Broadcasting Information Service para monitorear el espectro radioeléctrico de todo el Cono Sur, volvió a retomar dinamismo esta vez con la distribución de fuertes sumas en dólares entre organizaciones no gubernamentales de Bolivia y Paraguay.
Pronto los medios paraguayos conocidos por sus vinculaciones con la National Endowment for Democracy y USAID iniciaron una campaña de supuestas denuncias sobre tendencias belicistas bolivianas alentadas por Hugo Chávez buscando enfrentar al gobierno de Evo Morales con el de Nicanor Duarte Frutos. Luego siguieron grandes titulares que hablaban de supuesto secesionismo en varias regiones de Bolivia, que curiosamente empezaron a escucharse con anticipación en Paraguay hasta que finalmente se dieron en la práctica.
Actualmente James Cason financia a varios grupos opositores al gobierno paraguayo que en maniobra diversiva se presentaron como de izquierdas cerrando filas en torno al obispo Fernando Lugo, aunque apoyados por la prensa pro-imperialista de ultraderecha, a los que benefició con fuertes sumas en dólares para inficionar la sociedad civil en descrédito de partidos políticos tradicionales con la complacencia del conservador Partido Liberal, que no se siente incómodo acompañando a estos grupos por su conocida tendencia neoliberal e inescrupulosidad para aceptar sobornos y pactos deshonrosos.
Para hacerse una idea de la actitud parcial de Cason a favor de la oposición, basta mencionar que ante brotes de epidemia por fiebre amarilla entregó al gobierno apenas 50 mil dólares, mientras que para financiar a un partido opositor, el PMas que lidera Camilo Soares, un par de años atrás desembolsó 127 mil dólares.
La aparición de fiebre amarilla después de más de un siglo en Paraguay, la actitud indiferente de la oposición que la aprovechó para organizar mitines políticos y se negó a detener su campaña electoralista a pesar de la emergencia, y un llamativo atentado contra la vida del presidente Nicanor Duarte Frutos con un vaso de agua mineral en su mismo Comando Militar, son indicativos de vulnerabilidad en un país donde agentes norteamericanos tiene libertad para transitar a su antojo por el territorio, hacer estudios geo-espaciales y del subsuelo, experimentar con medicamentos en fase de prueba aplicándolos a la población en áreas rurales y otras iniquidades. A su vez la mayoría de los jefes castrenses que integran la cúpula militar en cuya sede se perpetró el atentado contra el presidente, son militares que han recibido instrucción en Estados Unidos, en la escuela de golpistas de Fort Benning y otras instituciones de donde salen los más leales vasallos al imperio que en un país bajo sujeción neocolonial puedan servir.
Todos los signos que viene dando la actitud insolente de James Cason para con el gobierno y las instituciones paraguayas son reveladores de que Estados Unidos no piensa renunciar a su papel preponderante por estas latitudes. Un hecho que, desgraciadamente para los sudamericanos, sólo augura más muerte, dolor, miserias y sufrimientos. --------------- Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Dos de los más débiles eslabones en la cadena de dependencias sucesivas que Estados Unidos busca mantener congeladas en el tiempo en América Latina, Bolivia y Paraguay, tienen un largo historial de desestabilización e intervencionismo propiciados por intereses estadounidenses que son hechos suyos por los reyezuelos vendidos locales que han servido siempre de intermediarios.
El 19 de diciembre de 1924 un Directorio Federal designado por el presidente Calvin Coolidge, vicepresidente que completó el período al fallecer el presidente Warren Harding, formulaba que era de importancia esencial que las compañías estadounidenses adquieran y exploten los yacimientos petrolíferos en México y América del Sur, que no sólo “deben constituir una fuente de aprovisionamiento, sino que su control también debe estar en manos de nuestros conciudadanos”.
Esta expresión de deseos bastó para atraer sobre Bolivia y Paraguay el tenebroso espectro de la guerra y la muerte.
Establecida la Standard Oil Company en Bolivia, empresa fundada por el legendario empresario petrolero John Davison Rockefeller, pronto deseó extender su influencia al vecino territorio del Chaco que Paraguay reivindicaba como suyo, y esgrimía como título un fallo del mismo presidente de los Estados Unidos Rutherford Hayes, dado ante una controversia con Argentina por su posesión. El agente petrolero que urdiría la guerra entre Paraguay y Bolivia que siguió, era un aventurero texano que luego ganaría fama por sus enfrentamiento con el líder argentino Juan Domingo Perón. Se trataba de un heredero de yacimientos minerales en Chile y luego yerno de Simón Patiño, el norteamericano Spruille Braden.
Las promesas de Braden al presidente Daniel Salamanca de apoyo militar y jugosos créditos obtenidos en Wall Street por intermedio de sus influencias en el mundo de los negocios, llevaron a Bolivia a lanzar un ejército de nativos quechuas, aymarás y mineros de pulmones carcomidos por el sílice a la aventura de conquistar el Chaco. En la surrealista guerra olvidada que se desató se enfrentaron a tropas constituídas por labriegos parasitados y desnutridos a los que el gobierno de Asunción arrancó de los latifundios y les reemplazó los rudimentos de labranza por el fusil.
El fantasma de aquella guerra volvió a cernirse sobre el Chaco en coincidencia con la presentación de credenciales como representante del imperio en Paraguay del embajador James Cason, verdadero especialista en desestabilizar gobiernos y viejo conocido por su impertinente tendencia a la intromisión en varios países de Latinoamérica. Asunción, que durante las dictaduras de Pinochet y Videla fue una verdadera capital para el Operativo Cóndor y donde la embajada norteamericana (una ciclópea sede fortificado de varias hectáreas) estableció su Foreign Broadcasting Information Service para monitorear el espectro radioeléctrico de todo el Cono Sur, volvió a retomar dinamismo esta vez con la distribución de fuertes sumas en dólares entre organizaciones no gubernamentales de Bolivia y Paraguay.
Pronto los medios paraguayos conocidos por sus vinculaciones con la National Endowment for Democracy y USAID iniciaron una campaña de supuestas denuncias sobre tendencias belicistas bolivianas alentadas por Hugo Chávez buscando enfrentar al gobierno de Evo Morales con el de Nicanor Duarte Frutos. Luego siguieron grandes titulares que hablaban de supuesto secesionismo en varias regiones de Bolivia, que curiosamente empezaron a escucharse con anticipación en Paraguay hasta que finalmente se dieron en la práctica.
Actualmente James Cason financia a varios grupos opositores al gobierno paraguayo que en maniobra diversiva se presentaron como de izquierdas cerrando filas en torno al obispo Fernando Lugo, aunque apoyados por la prensa pro-imperialista de ultraderecha, a los que benefició con fuertes sumas en dólares para inficionar la sociedad civil en descrédito de partidos políticos tradicionales con la complacencia del conservador Partido Liberal, que no se siente incómodo acompañando a estos grupos por su conocida tendencia neoliberal e inescrupulosidad para aceptar sobornos y pactos deshonrosos.
Para hacerse una idea de la actitud parcial de Cason a favor de la oposición, basta mencionar que ante brotes de epidemia por fiebre amarilla entregó al gobierno apenas 50 mil dólares, mientras que para financiar a un partido opositor, el PMas que lidera Camilo Soares, un par de años atrás desembolsó 127 mil dólares.
La aparición de fiebre amarilla después de más de un siglo en Paraguay, la actitud indiferente de la oposición que la aprovechó para organizar mitines políticos y se negó a detener su campaña electoralista a pesar de la emergencia, y un llamativo atentado contra la vida del presidente Nicanor Duarte Frutos con un vaso de agua mineral en su mismo Comando Militar, son indicativos de vulnerabilidad en un país donde agentes norteamericanos tiene libertad para transitar a su antojo por el territorio, hacer estudios geo-espaciales y del subsuelo, experimentar con medicamentos en fase de prueba aplicándolos a la población en áreas rurales y otras iniquidades. A su vez la mayoría de los jefes castrenses que integran la cúpula militar en cuya sede se perpetró el atentado contra el presidente, son militares que han recibido instrucción en Estados Unidos, en la escuela de golpistas de Fort Benning y otras instituciones de donde salen los más leales vasallos al imperio que en un país bajo sujeción neocolonial puedan servir.
Todos los signos que viene dando la actitud insolente de James Cason para con el gobierno y las instituciones paraguayas son reveladores de que Estados Unidos no piensa renunciar a su papel preponderante por estas latitudes. Un hecho que, desgraciadamente para los sudamericanos, sólo augura más muerte, dolor, miserias y sufrimientos. --------------- Luis Agüero Wagner
miércoles, 20 de febrero de 2008
ABC COLOR: VIVA LA IZQUIERDA Y ABAJO FIDEL
ABC COLOR: VIVA LA IZQUIERDA Y ABAJO FIDEL
(Luis Agüero Wagner)
Un nuevo síntoma no descrito por los tratados de Medicina es el que se apoderó de la oposición paraguaya, que celebró en estos días un brote de fiebre amarilla en el país con eufóricos mítines en lugares de vacunación contra esta enfermedad, cual político que va a la caza de votos en una ceremonia fúnebre.
No debería sorprendernos mucho este tipo de eventos surrealistas en el contexto paraguayo, donde la prensa ultraderechista que dedica grandes espacios a dirigir furibundas diatribas contra Fidel Castro y Hugo Chávez con insistente regularidad pretende convencernos que apoya a la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo.
Para hacernos una idea del tamaño de la píldora que nos intenta hacer tragar el diario ultraderechista ABC color, vinculado a la National Endowment for Democracy y al embajador James Cason, basta mencionar que hoy miércoles anuncia en tapa con letras catástrofes el fin del “asfixiado y arcaico” régimen castrista pintando un desolador panorama de Cuba a la que ve acosada por escasez de alimentos, especulación en el mercado negro y sin siquiera educación. Nos informa que Fidel Castro ya ha perdido la razón, encontrándose “desquiciado” y que a la hora de contabilizar sus asesinatos superará a Videla, Pinochet y Somoza. Quizá le es fácil olvidar hoy que a todos estos dictadores su diario defendió apasionadamente, cada cual a su turno.
Todo esto se publica en ABC por orden de su propietario el Sr. Aldo Zucolillo, financista de la represión dictatorial que hoy olvida haber sido un gran defensor de Pinochet, Videla, favorecido de Stroessner en sus negocios antes de perder privilegios, y de quien existen documentos que lo acreditan como mecenas del director del centro de detención y tortura de la dictadura paraguaya, Antonio Campos Alum.
Para conocer más a este insigne promotor de las candidaturas “izquierdistas” que acompañan al obispo Fernando Lugo, basta visitar los archivos del Terror u hojear la página 302 del libro “Es mi informe” del Dr. Alfredo Boccia Paz, Myrian González y Rosa Palau. En tales sitios cualquier ciudadano puede informarse que el gran luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo, entre otros importantes empresarios, aportó un millón de guaraníes de entonces para el relacionamiento internacional y las actividades anticomunistas de “La Técnica”, de acuerdo a documentos encontrados en los Archivos del Terror, clasificados en la Carpeta DNAT, marzo de 1979.
Visitando la hemeroteca de ABC se podrán encontrar otras joyas de la literatura como la defensa que hacían sus redactores de Jorge Rafael Videla, las loas que dedicaban a Pinochet y, por supuesto, los panegíricos a su paternal benefactor Alfredo Stroessner.
Ser el dueño del diario de mayor tirada de la capital paraguaya le permite a Zucolillo tener éste y otros tantos antecedentes silenciados, ya que arbitra gran parte de lo que en los medios paraguayos se puede decir, y lo que las editoriales pueden publicar. Ni la Comisión de Verdad y Justicia formada para investigar las persecuciones en tiempos de Stroessner, ni las organizaciones de derechos humanos, ni los políticos abocados al tema se atreven a abrir la boca y cuestionar algunos de estos lúgubres aspectos del pasado del zar de la prensa, que maneja a su antojo a los opositores ávidos de aparecer en las páginas de su diario.
Se trata en su gran mayoría de personajes que si no son mencionados en ABC color, virtualmente no existen, por lo cual deben seguir con abyección las pautas del presunto prócer de la libertad de expresión que no tuvo inconvenientes para defender en sus editoriales a Pinochet para encubrir a su propio cuñado, involucrado nada más y nada menos que en el asesinato de Orlando Letelier.
Tan grande es el delirio de este digno sobreviviente del parque jurásico del tiranosaurio Stroesnner que no sólo se cree facultado para dirigir desde la prensa partidos políticos, sino también modificar con su poder sobre la prensa su propia historia personal y la de los demás. Ya decía Jean Paul Sastre que incluso el pasado podía modificarse por obra y gracia de los historiadores, aserto que Zucolillo y su séquito de escribientes y politiqueros pusilánimes se han encargado de demostrar por medio del experimento controlado que han urdido en Paraguay.
Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Un nuevo síntoma no descrito por los tratados de Medicina es el que se apoderó de la oposición paraguaya, que celebró en estos días un brote de fiebre amarilla en el país con eufóricos mítines en lugares de vacunación contra esta enfermedad, cual político que va a la caza de votos en una ceremonia fúnebre.
No debería sorprendernos mucho este tipo de eventos surrealistas en el contexto paraguayo, donde la prensa ultraderechista que dedica grandes espacios a dirigir furibundas diatribas contra Fidel Castro y Hugo Chávez con insistente regularidad pretende convencernos que apoya a la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo.
Para hacernos una idea del tamaño de la píldora que nos intenta hacer tragar el diario ultraderechista ABC color, vinculado a la National Endowment for Democracy y al embajador James Cason, basta mencionar que hoy miércoles anuncia en tapa con letras catástrofes el fin del “asfixiado y arcaico” régimen castrista pintando un desolador panorama de Cuba a la que ve acosada por escasez de alimentos, especulación en el mercado negro y sin siquiera educación. Nos informa que Fidel Castro ya ha perdido la razón, encontrándose “desquiciado” y que a la hora de contabilizar sus asesinatos superará a Videla, Pinochet y Somoza. Quizá le es fácil olvidar hoy que a todos estos dictadores su diario defendió apasionadamente, cada cual a su turno.
Todo esto se publica en ABC por orden de su propietario el Sr. Aldo Zucolillo, financista de la represión dictatorial que hoy olvida haber sido un gran defensor de Pinochet, Videla, favorecido de Stroessner en sus negocios antes de perder privilegios, y de quien existen documentos que lo acreditan como mecenas del director del centro de detención y tortura de la dictadura paraguaya, Antonio Campos Alum.
Para conocer más a este insigne promotor de las candidaturas “izquierdistas” que acompañan al obispo Fernando Lugo, basta visitar los archivos del Terror u hojear la página 302 del libro “Es mi informe” del Dr. Alfredo Boccia Paz, Myrian González y Rosa Palau. En tales sitios cualquier ciudadano puede informarse que el gran luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo, entre otros importantes empresarios, aportó un millón de guaraníes de entonces para el relacionamiento internacional y las actividades anticomunistas de “La Técnica”, de acuerdo a documentos encontrados en los Archivos del Terror, clasificados en la Carpeta DNAT, marzo de 1979.
Visitando la hemeroteca de ABC se podrán encontrar otras joyas de la literatura como la defensa que hacían sus redactores de Jorge Rafael Videla, las loas que dedicaban a Pinochet y, por supuesto, los panegíricos a su paternal benefactor Alfredo Stroessner.
Ser el dueño del diario de mayor tirada de la capital paraguaya le permite a Zucolillo tener éste y otros tantos antecedentes silenciados, ya que arbitra gran parte de lo que en los medios paraguayos se puede decir, y lo que las editoriales pueden publicar. Ni la Comisión de Verdad y Justicia formada para investigar las persecuciones en tiempos de Stroessner, ni las organizaciones de derechos humanos, ni los políticos abocados al tema se atreven a abrir la boca y cuestionar algunos de estos lúgubres aspectos del pasado del zar de la prensa, que maneja a su antojo a los opositores ávidos de aparecer en las páginas de su diario.
Se trata en su gran mayoría de personajes que si no son mencionados en ABC color, virtualmente no existen, por lo cual deben seguir con abyección las pautas del presunto prócer de la libertad de expresión que no tuvo inconvenientes para defender en sus editoriales a Pinochet para encubrir a su propio cuñado, involucrado nada más y nada menos que en el asesinato de Orlando Letelier.
Tan grande es el delirio de este digno sobreviviente del parque jurásico del tiranosaurio Stroesnner que no sólo se cree facultado para dirigir desde la prensa partidos políticos, sino también modificar con su poder sobre la prensa su propia historia personal y la de los demás. Ya decía Jean Paul Sastre que incluso el pasado podía modificarse por obra y gracia de los historiadores, aserto que Zucolillo y su séquito de escribientes y politiqueros pusilánimes se han encargado de demostrar por medio del experimento controlado que han urdido en Paraguay.
Luis Agüero Wagner
sábado, 16 de febrero de 2008
MISOGINIA Y MACHISMO RETRÓGRADO EN LA ARENA POLÍTICA
PARAGUAY, MISOGINIA Y MACHISMO RETRÓGRADO EN LA ARENA POLÍTICA
(Luis Agüero Wagner)
Decía Mao Tse Tung que las mujeres sostienen la mitad del cielo, pero la propaganda misógina en boga intenta convencernos que en realidad mantienen a la mitad del infierno.
Haciendo honor a su reputación de cementerio de teorías, nuevas corrientes políticas sui generis han venido surgiendo en el Paraguay hoy envuelto en un delirante proceso electoral donde se enfrentan un general golpista, un obispo y una mujer. Como primera contradicción que debe tenerse en cuenta, hay que aclarar que los candidatos que representan lo más funesto del pasado latinoamericano, la cruz de la religión católica, la Biblia y las botas militares, se han postulado en este país como un avance hacia el futuro.
La primera candidatura femenina con serias posibilidades de llegar a la presidencia de la república en la historia del Paraguay, favorita para hacerse con la victoria de acuerdo a los antecedentes locales de preferencias partidarias, la postulante Blanca Ovelar, curiosamente es atacada como una incursión retrógrada por los autoproclamados progresistas.
La prensa ultraderechista que curiosamente se juega en estas elecciones por candidaturas supuestamente izquierdistas, contrabandeando hacia extremos impropios del espectro político a operativos de la embajada norteamericana que reciben aportes en dólares para su Plan Umbral (que con la excusa del combate a la corrupción busca afianzar el neoliberalismo), ha venido agudizando sus ataques a las mujeres con críticas burlonas y calificativos poco caballerosos. Entre los blancos predilectos del diario ABC color, al que concurren los opositores regularmente para rendir pleitesía a su propietario –un empresario enriquecido merced a privilegios obtenidos del dictador Stroessner- haciendo coro a su retrógrada y desgastada línea editorial, se encuentran la ministra de la Mujer María José Argaña, la ministra Judith Andraschko, Miguelina de Martínez Doldán, la intendenta de Asunción y la candidata presidencial.
Todas estas funcionarias que ocupan importantes posiciones en el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos, vienen siendo presentadas por la prensa opositora encabezada por ABC como funcionarias ineficientes, títeres sin autonomía propia y exponentes de la corrupción. La propaganda apunta a remover el espíritu machista que anida en amplios sectores de la población.
Entre los principales críticos a la gestión de las mujeres en el gobierno, por ironías de la vida, se cuentan a personajes como el Senador Carlos Filizzola, quien se declara de izquierdas y que ha cuidado siempre una artificial apariencia de luchador social progresista, anexando a su discurso todas las reivindicaciones referentes a género y libertad sexual, aunque evidentemente solo de boca para afuera. Otro de los principales referentes de esta campaña salpicada de machismo retrógrado es el supuesto guevarista Camilo Soares, quien encabeza una agresiva campaña de afiches insultantes que buscan denigrar a la candidata oficialista y a otros referentes del gobierno
Todo esto ocurre en un país con un antiguo historial de hegemonía masculina, al que en tiempos de la conquista se conoció como “el paraíso de Mahoma”, por la licenciosa vida de los aventureros españoles que se dedicaron con estusiasmo al mestizaje y la poligamia con las nativas guaraníes. La paternidad irresponsable de estos europeos determinó que la responsabilidad de criar a los mancebos de la tierra recayera invariablemente en las madres, circunstancia que posibilitó mantener viva la lengua guaraní, en el presente tanto o más importante que el castellano para la comunicación en Paraguay.
Estos aspectos hacen que hoy la sociedad paraguaya tenga un notorio componente femenino en todas las aristas de su estructuración, porque como bien lo señalaran algunos de los más lúcidos intelectuales paraguayos como Oscar Creydt o Augusto Roa Bastos, la paraguaya es una nación que debe su misma existencia a las mujeres. Que la presunción de Creydt y Roa no es una exageración lo confirma su propia historia, y basta para ello recordar una memoria del escritor y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien con la cruel sinceridad que lo caracterizaba atribuía la conclusión de la guerra contra la Triple Alianza en 1870 ( que libraron Argentina, Brasil y Uruguay con financianción inglesa contra Paraguay), a la sencilla razón que habían sido exterminados todos los habitantes de sexo masculino y mayores de edad.
La reconstrucción de un país moral y materialmente devastado por el imperialismo inglés y sus aliados en 1870, es bueno tenerlo presente, sólo pudieron hacerla las mujeres paraguayas sobrevivientes. Aunque hoy desde la derecha plutocrática y desde una peculiar izquierda que se ampara en la financiación del imperialismo norteamericano y la prensa fascistoide, se pretenda denigrarlas con la misoginia y el machismo retrógrado que han soltado a la pelea en la arena política. (Luis Agüero Wagner).
(Luis Agüero Wagner)
Decía Mao Tse Tung que las mujeres sostienen la mitad del cielo, pero la propaganda misógina en boga intenta convencernos que en realidad mantienen a la mitad del infierno.
Haciendo honor a su reputación de cementerio de teorías, nuevas corrientes políticas sui generis han venido surgiendo en el Paraguay hoy envuelto en un delirante proceso electoral donde se enfrentan un general golpista, un obispo y una mujer. Como primera contradicción que debe tenerse en cuenta, hay que aclarar que los candidatos que representan lo más funesto del pasado latinoamericano, la cruz de la religión católica, la Biblia y las botas militares, se han postulado en este país como un avance hacia el futuro.
La primera candidatura femenina con serias posibilidades de llegar a la presidencia de la república en la historia del Paraguay, favorita para hacerse con la victoria de acuerdo a los antecedentes locales de preferencias partidarias, la postulante Blanca Ovelar, curiosamente es atacada como una incursión retrógrada por los autoproclamados progresistas.
La prensa ultraderechista que curiosamente se juega en estas elecciones por candidaturas supuestamente izquierdistas, contrabandeando hacia extremos impropios del espectro político a operativos de la embajada norteamericana que reciben aportes en dólares para su Plan Umbral (que con la excusa del combate a la corrupción busca afianzar el neoliberalismo), ha venido agudizando sus ataques a las mujeres con críticas burlonas y calificativos poco caballerosos. Entre los blancos predilectos del diario ABC color, al que concurren los opositores regularmente para rendir pleitesía a su propietario –un empresario enriquecido merced a privilegios obtenidos del dictador Stroessner- haciendo coro a su retrógrada y desgastada línea editorial, se encuentran la ministra de la Mujer María José Argaña, la ministra Judith Andraschko, Miguelina de Martínez Doldán, la intendenta de Asunción y la candidata presidencial.
Todas estas funcionarias que ocupan importantes posiciones en el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos, vienen siendo presentadas por la prensa opositora encabezada por ABC como funcionarias ineficientes, títeres sin autonomía propia y exponentes de la corrupción. La propaganda apunta a remover el espíritu machista que anida en amplios sectores de la población.
Entre los principales críticos a la gestión de las mujeres en el gobierno, por ironías de la vida, se cuentan a personajes como el Senador Carlos Filizzola, quien se declara de izquierdas y que ha cuidado siempre una artificial apariencia de luchador social progresista, anexando a su discurso todas las reivindicaciones referentes a género y libertad sexual, aunque evidentemente solo de boca para afuera. Otro de los principales referentes de esta campaña salpicada de machismo retrógrado es el supuesto guevarista Camilo Soares, quien encabeza una agresiva campaña de afiches insultantes que buscan denigrar a la candidata oficialista y a otros referentes del gobierno
Todo esto ocurre en un país con un antiguo historial de hegemonía masculina, al que en tiempos de la conquista se conoció como “el paraíso de Mahoma”, por la licenciosa vida de los aventureros españoles que se dedicaron con estusiasmo al mestizaje y la poligamia con las nativas guaraníes. La paternidad irresponsable de estos europeos determinó que la responsabilidad de criar a los mancebos de la tierra recayera invariablemente en las madres, circunstancia que posibilitó mantener viva la lengua guaraní, en el presente tanto o más importante que el castellano para la comunicación en Paraguay.
Estos aspectos hacen que hoy la sociedad paraguaya tenga un notorio componente femenino en todas las aristas de su estructuración, porque como bien lo señalaran algunos de los más lúcidos intelectuales paraguayos como Oscar Creydt o Augusto Roa Bastos, la paraguaya es una nación que debe su misma existencia a las mujeres. Que la presunción de Creydt y Roa no es una exageración lo confirma su propia historia, y basta para ello recordar una memoria del escritor y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien con la cruel sinceridad que lo caracterizaba atribuía la conclusión de la guerra contra la Triple Alianza en 1870 ( que libraron Argentina, Brasil y Uruguay con financianción inglesa contra Paraguay), a la sencilla razón que habían sido exterminados todos los habitantes de sexo masculino y mayores de edad.
La reconstrucción de un país moral y materialmente devastado por el imperialismo inglés y sus aliados en 1870, es bueno tenerlo presente, sólo pudieron hacerla las mujeres paraguayas sobrevivientes. Aunque hoy desde la derecha plutocrática y desde una peculiar izquierda que se ampara en la financiación del imperialismo norteamericano y la prensa fascistoide, se pretenda denigrarlas con la misoginia y el machismo retrógrado que han soltado a la pelea en la arena política. (Luis Agüero Wagner).
lunes, 11 de febrero de 2008
ABC COLOR: PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE LETELIER
ABC COLOR:
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
domingo, 10 de febrero de 2008
EL IMPERIO Y LOS HOMBRES DEL OBISPO
EL IMPERIO Y LOS HOMBRES DEL OBISPO (Luis Agüero Wagner, Asunción)
Advertía Gilbert K. Chesterton, en El candor del Padre Brown, que es inútil para el hombre leer su propia Biblia si no lee al mismo tiempo la Biblia de los demás, un consejo que en ninguna parte del mundo podría llegar a ser tan útil como en Paraguay.
En noviembre de 1994 la administración municipal del dirigente de la izquierda que promueve en Paraguay al obispo Fernando Lugo, Carlos Filizzola Pallarés, editó el refulgente libro “Hacia una cultura para la Democracia en Paraguay”, compuesto por un compilado de capítulos elaborados por los infalibles superdotados de la cultura local, que contiene un imperdible capítulo de autobombo redactado por Gloria Rubín, titulado “Transgresores, conquistadores y constructores de una sociedad”. Debemos necesariamente acotar al margen que luego de engrosar tanto la planilla de empleados municipales con sus amigos, al parecer al intendente no le alcanzó el presupuesto comunal para pagar la imprenta, debiendo recurrirse a la “cooperación” del Latin American Studies Center de la University of Maryland, entre otras célebres entidades filantrópicas del hemisferio norte. En agradecimiento, la administración izquierdista del citado referente político se dedicó a promover en el mundillo artístico paraguayo las pautas culturales de la Fundación Rockefeller.
La “cooperación” de la ultraderecha de Washington es tan frecuente en Paraguay que incluso el peculiar izquierdismo está regado por dólares de la embajada norteamericana, siendo ejemplo el movimiento Popular Tekojoja cuyos líderes son los testaferros en Paraguay de USAID. Otros de los que hoy son más insistentemente presentados como los más importantes referentes de la izquierda revolucionaria paraguaya surgieron en la historiosa “Casa de la Juventud”. Curiosamente, quienes más insisten en promocionarlos y concederles credenciales izquierdistas son los periodistas del diario ultraderechista ABC color, financiado por la National Endowment for Democracy. La sinuosa trayectoria de este grupo, sin embargo, se ha divulgado tanto en Paraguay que incluso importantes referentes del oficialismo se han burlado de ellos por sus compromisos con el imperialismo a través de los medios de comunicación.
En el 2004 la susodicha “Casa de la Juventud” recibió 127.000 dólares de la Inter American Foundation (IAF), por dos años, supuestamente para "proporcionar apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF teóricamente apoyaría la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecería sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiaría el diseño de campañas públicas de información y otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. "La Casa" supuestamente beneficiaría a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos.
Sin embargo, súbitamente, sus referentes principales -Rocío Casco y Karina Rodríguez.- en lugar de atender esos asuntos, se zambulleron en el proselitismo municipal y realizaron una ruidosa campaña con costosos afiches y onerosos avisos publicitarios en la Televisión local, logrando hacerse de un curul en la Junta Municipal de Asunción, luego de las elecciones de Noviembre de 2006.
Para conocer mejor el origen del dinero invertido en la promoción política de estos grandes enemigos del imperialismo, viene al caso aclarar que la Fundación Interamericana (IAF-The Inter-American Foundation) es una agencia de cooperación internacional del Gobierno de los Estados Unidos, fundada en 1969, que en teoría apoya proyectos de desarrollo creativos, sustentables y participativos propuestos por grupos de iniciativas de ciudadanos en América Latina y el Caribe. La Fundación Interamericana está gobernada por un Consejo Directivo integrado por nueve miembros designados por el Presidente de EEUU (hoy el vilipendiado George W. Bush) y ratificados por el Senado de los EEUU (hasta hace poco controlado por halcones republicanos partidarios de las leyes antiterroristas, las masacres de Irak y Afganistán, los bloqueos a Cuba, etc.). El mismo origen tienen, conviene decirlo, los dólares que bancaron a los bien remunerados disidentes que “lucharon contra Stroessner” con “profunda convicción” en los últimos meses de dicho gobierno, luego de haber permanecido por más de tres décadas en posición de la más abyecta sumisión a “mi general”.
Dirigentes del grupo “izquierdista, revolucionario y anti-imperialista” conocido como Partido Movimiento al Socialismo, como Camilo Soares y Richard Ferreira, habían asistido a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la “filantrópica” entidad norteamericana National Endowment for Democracy (enemiga declarada de los gobiernos izquierdistas-revolucionarios del sub continente y financista de la propaganda imperialista) , y realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, en noviembre del año 2000. Nuestros grandes enemigos del imperialismo también recibieron importantes sumas durante el año 2007 del Plan Umbral, un supuesto plan para combatir la corrupción que en realidad promueve la penetración imperialista y el afianzamiento del modelo neoliberal en Paraguay.
La facilidad con que aceptan dólares procedentes de Washington estos grandes revolucionarios de nuestra izquierda lunática, que constantemente se llenan la boca condenando al imperialismo y al capitalismo salvaje mientras vivan a las revoluciones cubana y bolivariana, no constituyen precisamente una prédica que aliente con mucha fuerza la actitud de dignidad y consecuencia opositora que reclaman a los demás actores políticos. No pueden pedir gran cosa de la derecha, obviamente, unos admiradores del Che Guevara que jamás se hubieran contado entre los leales en Valle Grande o La Higuera y que sólo darían la vida por recibir un puñado de dólares del embajador James Cason.
De cualquier manera, ya que sólo ellos son la insignia de la pureza e inocencia política, le recomiendo que para conocer más a fondo la tradicióndel ambiente en que están insertos visiten el archivo del terror y consulten el libro P34, donde consta que el 19 de enero de 1977 el mismo Pastor Coronel fue investido por los liberales como árbitro de las disputas dentro de la “oposición”, fallando a favor del grupo de Fulvio Celauro y Serviliano Alonso Peralta en perjuicio del prócer de la democracia Domingo Laíno, lo cual llevó a éste último a descubrir la dictadura de Stroessner casi un cuarto de siglo después que esta se hubiera iniciado.
El servilismo a los intereses colorados que encarnaban en Stroessner por parte de los “opositores” liberales llegaba más lejos, ya que el 13 de Octubre de 1978 el Escribano Emilio Vallejos Chenú y Tadeo Centurión Sostoa informaban al Jefe de Investigaciones que al día siguiente (el 14) los “usurpadores” del nombre y símbolos partidarios liberales (los dirigentes del naciente PLRA) organizaban un “baile de carácter político”, por lo cual solicitaban la intervención de las fuerzas represivas para desbaratarlo.
En conclusión, pedir a la derecha paraguaya dignidad opositora, es tan ingenuo como pedir a nuestros izquierdistas revolucionarios que renuncien a financiar campañas proselitistas con dólares procedentes de Washington. (LUIS AGÜERO WAGNER, Asunción)
Advertía Gilbert K. Chesterton, en El candor del Padre Brown, que es inútil para el hombre leer su propia Biblia si no lee al mismo tiempo la Biblia de los demás, un consejo que en ninguna parte del mundo podría llegar a ser tan útil como en Paraguay.
En noviembre de 1994 la administración municipal del dirigente de la izquierda que promueve en Paraguay al obispo Fernando Lugo, Carlos Filizzola Pallarés, editó el refulgente libro “Hacia una cultura para la Democracia en Paraguay”, compuesto por un compilado de capítulos elaborados por los infalibles superdotados de la cultura local, que contiene un imperdible capítulo de autobombo redactado por Gloria Rubín, titulado “Transgresores, conquistadores y constructores de una sociedad”. Debemos necesariamente acotar al margen que luego de engrosar tanto la planilla de empleados municipales con sus amigos, al parecer al intendente no le alcanzó el presupuesto comunal para pagar la imprenta, debiendo recurrirse a la “cooperación” del Latin American Studies Center de la University of Maryland, entre otras célebres entidades filantrópicas del hemisferio norte. En agradecimiento, la administración izquierdista del citado referente político se dedicó a promover en el mundillo artístico paraguayo las pautas culturales de la Fundación Rockefeller.
La “cooperación” de la ultraderecha de Washington es tan frecuente en Paraguay que incluso el peculiar izquierdismo está regado por dólares de la embajada norteamericana, siendo ejemplo el movimiento Popular Tekojoja cuyos líderes son los testaferros en Paraguay de USAID. Otros de los que hoy son más insistentemente presentados como los más importantes referentes de la izquierda revolucionaria paraguaya surgieron en la historiosa “Casa de la Juventud”. Curiosamente, quienes más insisten en promocionarlos y concederles credenciales izquierdistas son los periodistas del diario ultraderechista ABC color, financiado por la National Endowment for Democracy. La sinuosa trayectoria de este grupo, sin embargo, se ha divulgado tanto en Paraguay que incluso importantes referentes del oficialismo se han burlado de ellos por sus compromisos con el imperialismo a través de los medios de comunicación.
En el 2004 la susodicha “Casa de la Juventud” recibió 127.000 dólares de la Inter American Foundation (IAF), por dos años, supuestamente para "proporcionar apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF teóricamente apoyaría la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecería sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiaría el diseño de campañas públicas de información y otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. "La Casa" supuestamente beneficiaría a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos.
Sin embargo, súbitamente, sus referentes principales -Rocío Casco y Karina Rodríguez.- en lugar de atender esos asuntos, se zambulleron en el proselitismo municipal y realizaron una ruidosa campaña con costosos afiches y onerosos avisos publicitarios en la Televisión local, logrando hacerse de un curul en la Junta Municipal de Asunción, luego de las elecciones de Noviembre de 2006.
Para conocer mejor el origen del dinero invertido en la promoción política de estos grandes enemigos del imperialismo, viene al caso aclarar que la Fundación Interamericana (IAF-The Inter-American Foundation) es una agencia de cooperación internacional del Gobierno de los Estados Unidos, fundada en 1969, que en teoría apoya proyectos de desarrollo creativos, sustentables y participativos propuestos por grupos de iniciativas de ciudadanos en América Latina y el Caribe. La Fundación Interamericana está gobernada por un Consejo Directivo integrado por nueve miembros designados por el Presidente de EEUU (hoy el vilipendiado George W. Bush) y ratificados por el Senado de los EEUU (hasta hace poco controlado por halcones republicanos partidarios de las leyes antiterroristas, las masacres de Irak y Afganistán, los bloqueos a Cuba, etc.). El mismo origen tienen, conviene decirlo, los dólares que bancaron a los bien remunerados disidentes que “lucharon contra Stroessner” con “profunda convicción” en los últimos meses de dicho gobierno, luego de haber permanecido por más de tres décadas en posición de la más abyecta sumisión a “mi general”.
Dirigentes del grupo “izquierdista, revolucionario y anti-imperialista” conocido como Partido Movimiento al Socialismo, como Camilo Soares y Richard Ferreira, habían asistido a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la “filantrópica” entidad norteamericana National Endowment for Democracy (enemiga declarada de los gobiernos izquierdistas-revolucionarios del sub continente y financista de la propaganda imperialista) , y realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, en noviembre del año 2000. Nuestros grandes enemigos del imperialismo también recibieron importantes sumas durante el año 2007 del Plan Umbral, un supuesto plan para combatir la corrupción que en realidad promueve la penetración imperialista y el afianzamiento del modelo neoliberal en Paraguay.
La facilidad con que aceptan dólares procedentes de Washington estos grandes revolucionarios de nuestra izquierda lunática, que constantemente se llenan la boca condenando al imperialismo y al capitalismo salvaje mientras vivan a las revoluciones cubana y bolivariana, no constituyen precisamente una prédica que aliente con mucha fuerza la actitud de dignidad y consecuencia opositora que reclaman a los demás actores políticos. No pueden pedir gran cosa de la derecha, obviamente, unos admiradores del Che Guevara que jamás se hubieran contado entre los leales en Valle Grande o La Higuera y que sólo darían la vida por recibir un puñado de dólares del embajador James Cason.
De cualquier manera, ya que sólo ellos son la insignia de la pureza e inocencia política, le recomiendo que para conocer más a fondo la tradicióndel ambiente en que están insertos visiten el archivo del terror y consulten el libro P34, donde consta que el 19 de enero de 1977 el mismo Pastor Coronel fue investido por los liberales como árbitro de las disputas dentro de la “oposición”, fallando a favor del grupo de Fulvio Celauro y Serviliano Alonso Peralta en perjuicio del prócer de la democracia Domingo Laíno, lo cual llevó a éste último a descubrir la dictadura de Stroessner casi un cuarto de siglo después que esta se hubiera iniciado.
El servilismo a los intereses colorados que encarnaban en Stroessner por parte de los “opositores” liberales llegaba más lejos, ya que el 13 de Octubre de 1978 el Escribano Emilio Vallejos Chenú y Tadeo Centurión Sostoa informaban al Jefe de Investigaciones que al día siguiente (el 14) los “usurpadores” del nombre y símbolos partidarios liberales (los dirigentes del naciente PLRA) organizaban un “baile de carácter político”, por lo cual solicitaban la intervención de las fuerzas represivas para desbaratarlo.
En conclusión, pedir a la derecha paraguaya dignidad opositora, es tan ingenuo como pedir a nuestros izquierdistas revolucionarios que renuncien a financiar campañas proselitistas con dólares procedentes de Washington. (LUIS AGÜERO WAGNER, Asunción)
sábado, 9 de febrero de 2008
EL PUNTOFIJISMO PARAGUAYO Y LOS REPRESORES
EL PUNTOFIJISMO PARAGUAYO Y LOS REPRESORES DE STROESSNER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y otros políticos venezolanos, reunidos en la quinta de Caldera en Caracas de nombre Punto Fijo, firmaron antes de las elecciones venezolanas de 1958 en las que sería electo Betancourt, un pacto para repartirse los dividendos del poder político en Venezuela. El objetivo proclamado del pacto era conseguir la sostenibilidad de la recién instaurada democracia, mediante la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo del partido triunfador.
El derrocamiento del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez no concluyó inmediatamente en un régimen civil democrático y en la salida de las Fuerzas Armadas de la política.
Adicionalmente no todas las tendencias que derribaron a Pérez Jiménez querían instaurar un régimen democrático y seguían prefiriendo un gobierno de las Fuerzas Armadas al que calificaban como “desorden” democrático del trienio 1945-1948. Durante el año 1958 se llevaron a cabo varios intentos de Golpes de Estado contra la Junta de Gobierno.
Esta coyuntura dio la excusa perfecta a políticos corruptos que alegaron para sus contubernios peligros concretos de una regresión militar que hacían perentoria la formación de un Frente civil para encauzar el camino a la normalización democrática. Un escenario parecido se dio en Paraguay cuando el presidente electo por vía de un fraude en las primarias del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, y el titular del principal partido opositor, Domingo Laíno (que tenía una larga historia ocultada de colaboración con el dictador Stroessner), firmaron un pacto de gobernabilidad en la década de 1990.
Esto derivó en la interpretación de la praxis política hoy en boga en Paraguay, de que la democracia es una simple repartija de posiciones en la burocracia estatal entre caudillos de las diferentes fuerzas políticas, lo cual facilita al partido oficialista –con 61 años en el poder- sostener su andamiaje mercantilista comprando los opositores que necesarios fueren. Si un opositor deserta de su función de colaboracionista, siempre hay otro dispuesto a ocupar su lugar.
Esta semana el presidente del Senado paraguayo, dirigente del partido que apoya al obispo Fernando Lugo, se atrevió a levantar su voz de protesta solo porque perdieron sus empleos 74 de sus lacayos en la burocracia de la Justicia Electoral, órgano dirigido por un reconocido operativo de la policía política del Tiranosaurio Stroessner.
Otro de los principales partidarios del obispo Fernando Lugo, autoreferenciado como luchador contra la dictadura pero más conocido por ebrio consuetudinario, el dirigente luguista Nils Candia, se apersonó a dar el apoyo moral de su partido al mismo represor de la dictadura contra la que supuestamente luchó, el ministro del supremo tribunal electoral Juan Manuel Morales en su mismo despacho, cuando estaba de por medio el cobro del dinero de un subsidio electoral a su partido.
Bajo ningún punto de vista son casos aislados estos espaldarazos de los partidarios del obispo Fernando Lugo a represores que prestaron servicios a la dictadura, considerando que un documental del partido luguista Tekojoja presentó en la semana pasada al ex policía Alcibades González Delvalle como un gran referente de la lucha social en Paraguay, a pesar de ser bien conocida su impecable y meteórica trayectoria en filas de la policía del dictador Stroessner, donde actuó con honores y fue ascendido por méritos propios varias veces en una época en la que los cuadros represivos no promovían a cualquiera.
La bancada mercenaria que lidera otro seguidor del obispo, el diputado Blas Llano, a su vez, es responsable del aumento en alrededor de 30 millones de dólares en presupuestos de ese mismo organismo que este año se repartirán las clientelistas burocracias partidarias de la oposición con sus cómplices del partido gobernante.
También podemos citar como cómplices a los partidarios del obispo agazapados en los medios de comunicación, que presentaban al Tribunal Electoral (previo cobro de publicidad oficial) como un impoluto templo de paz celestial hasta que desavenencias en su seno derivaron en un gran escándalo político en Paraguay. No es de extrañar que se pacten inicuos contubernios entre la prensa y el oficialismo en Paraguay, donde los medios de comunicación que lideran el mercado como ABC color siempre mantuvieron una coherente línea editorial de apoyo a Videla, Pinochet, Stroessner, Oviedo y hoy al obispo Fernando Lugo
Más recientemente se supo que un líder opositor que se presenta como guevarista, pero se le conoce como financiado por George W. Bush, Camilo Soares, recibe permanentes llamadas telefónicas secretas del represor que dirige el proceso democrático paraguayo para realizar en la penumbra misteriosos pactos telefónicos. No es extraño este contubernio entre un partido que multiplica varias veces el número de afiliados en votos dentro de un medio donde invariablemente sucede lo opuesto, especialmente considerando la facilidad con la que se manipulan resultados para favorecer a los amigos y más aún, si estos gozan del favor de la Inter American Foundation manejada por Bush, la National Endowment for Democracy, USAID y el Plan Umbral cuyos dólares distribuye alegremente el embajador James Cason, como el caso de Soares.
Duele decirlo pero hay que decirlo; este es el desolador panorama que nos presentan quienes aparecen como alternativa de cambio en esta comarca, muy atinadamente definida por un filósofo contemporáneo como “Pais de Maravillas”.
. LUIS AGÜERO WAGNER
viernes, 8 de febrero de 2008
LA COMPLICIDAD LUGUISTA CON EL TSJE. Por Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Si algo ha quedado en evidencia en nuestro mundillo político, es la complicidad luguista con el TSJE. Y no sólo porque el presidente del Senado se atrevió a levantar su voz solo ahora que perdieron sus sillas 74 de sus lacayos y paquitas electorales con los que el tenebroso informante de Cantero mantenía apaciguados los ánimos saguieristas, apenas el más reciente de una seguidilla de episodios.
No está demás recordar que una de las principales figuras del luguismo y notorio sepulturero de la concertación, el autoreferenciado luchador contra la dictadura Nils Candia, se apersonó a dar el apoyo moral del febrerismo a Mochito Morales en su mismo despacho cuando estaba de por medio el cobro del subsidio electoral del PRF. La bancada mercenaria del luguista Blas Llano, a su vez, es responsable del aumento en 144 mil millones que este año se repartirán las clientelistas burocracias partidarias de la oposición con sus cómplices colorados.
También podemos citar como cómplices a los luguistas agazapados en los medios, que nos presentaban al TSJE (previo cobro de publicidad oficial) como un impoluto templo de paz celestial hasta que desavenencias pasionales en el mentado triángulo amoroso conmocionaron con gran escándalo a la opinión pública nacional. Todo fue paz y amor mientras se distribuía la plata dulce de la publicidad que prometía Trabajo, salud, justicia y educación por todos los medios y en todos los espacios con jugosas ganancias para sus respectivas secciones de publicidad.
Más recientemente nos enteramos por los medios y por confesión de la propia parte, que el guevarista financiado por George W. Bush, Camilo Soares, cuyas candidaturas en Chaco son impugnadas por sus propios “aliados” liberales, recibe permanentes llamadas secretas del represor que dirige nuestro proceso democrático desde el TSJE, Mochito Morales, para realizar en la penumbra misteriosos pactos telefónicos. No es extraño este contubernio entre un partido que multiplica varias veces el número de afiliados en votos dentro de un medio donde invariablemente sucede lo opuesto, especialmente considerando la facilidad con la que se manipulan resultados para favorecer a los amigos y más aún, si estos gozan del favor de la InterAmerican Foundation manejada por Bush, la National Endowment for Democracy, USAID y el Plan Umbral cuyos dólares distribuye alegremente James Cason.
Ni una sola queja salió hasta ahora de la boca de Ricardo Canese por la decisión de los informantes del TSJE de desechar las urnas electrónicas, lo cual disminuirá nuestro consumo de energía eléctrica el 20 de abril contribuyendo a impedir que podamos adueñarnos de nuestra fracción de potencial en Itaipú, en otro nuevo atentando contra nuestra “soberanía energética”, y conste que ese tema le asegura grandes espacios en el diario donde trabaja y cuya coherente línea editorial nunca retaceó apoyos a Videla, Pinochet, Stroessner, Oviedo ni Fernando Lugo.
Y bajo ningún punto de vista son casos aislados estos espaldarazos del luguismo a represores de la dictadura, considerando que un documental de Tekojoja presentó en la semana pasada al ex policía Alcibades González Delvalle como un gran referente de la lucha social en Paraguay, a pesar de ser bien conocida su impecable y meteórica trayectoria en filas de la policía estronista dirigida por Edgar L. Ynsfrán, donde actuó con honores y fue ascendido por méritos propios varias veces en una época en la que no se promovía a cualquiera como ahora. LUIS AGÜERO WAGNER
Si algo ha quedado en evidencia en nuestro mundillo político, es la complicidad luguista con el TSJE. Y no sólo porque el presidente del Senado se atrevió a levantar su voz solo ahora que perdieron sus sillas 74 de sus lacayos y paquitas electorales con los que el tenebroso informante de Cantero mantenía apaciguados los ánimos saguieristas, apenas el más reciente de una seguidilla de episodios.
No está demás recordar que una de las principales figuras del luguismo y notorio sepulturero de la concertación, el autoreferenciado luchador contra la dictadura Nils Candia, se apersonó a dar el apoyo moral del febrerismo a Mochito Morales en su mismo despacho cuando estaba de por medio el cobro del subsidio electoral del PRF. La bancada mercenaria del luguista Blas Llano, a su vez, es responsable del aumento en 144 mil millones que este año se repartirán las clientelistas burocracias partidarias de la oposición con sus cómplices colorados.
También podemos citar como cómplices a los luguistas agazapados en los medios, que nos presentaban al TSJE (previo cobro de publicidad oficial) como un impoluto templo de paz celestial hasta que desavenencias pasionales en el mentado triángulo amoroso conmocionaron con gran escándalo a la opinión pública nacional. Todo fue paz y amor mientras se distribuía la plata dulce de la publicidad que prometía Trabajo, salud, justicia y educación por todos los medios y en todos los espacios con jugosas ganancias para sus respectivas secciones de publicidad.
Más recientemente nos enteramos por los medios y por confesión de la propia parte, que el guevarista financiado por George W. Bush, Camilo Soares, cuyas candidaturas en Chaco son impugnadas por sus propios “aliados” liberales, recibe permanentes llamadas secretas del represor que dirige nuestro proceso democrático desde el TSJE, Mochito Morales, para realizar en la penumbra misteriosos pactos telefónicos. No es extraño este contubernio entre un partido que multiplica varias veces el número de afiliados en votos dentro de un medio donde invariablemente sucede lo opuesto, especialmente considerando la facilidad con la que se manipulan resultados para favorecer a los amigos y más aún, si estos gozan del favor de la InterAmerican Foundation manejada por Bush, la National Endowment for Democracy, USAID y el Plan Umbral cuyos dólares distribuye alegremente James Cason.
Ni una sola queja salió hasta ahora de la boca de Ricardo Canese por la decisión de los informantes del TSJE de desechar las urnas electrónicas, lo cual disminuirá nuestro consumo de energía eléctrica el 20 de abril contribuyendo a impedir que podamos adueñarnos de nuestra fracción de potencial en Itaipú, en otro nuevo atentando contra nuestra “soberanía energética”, y conste que ese tema le asegura grandes espacios en el diario donde trabaja y cuya coherente línea editorial nunca retaceó apoyos a Videla, Pinochet, Stroessner, Oviedo ni Fernando Lugo.
Y bajo ningún punto de vista son casos aislados estos espaldarazos del luguismo a represores de la dictadura, considerando que un documental de Tekojoja presentó en la semana pasada al ex policía Alcibades González Delvalle como un gran referente de la lucha social en Paraguay, a pesar de ser bien conocida su impecable y meteórica trayectoria en filas de la policía estronista dirigida por Edgar L. Ynsfrán, donde actuó con honores y fue ascendido por méritos propios varias veces en una época en la que no se promovía a cualquiera como ahora. LUIS AGÜERO WAGNER
miércoles, 6 de febrero de 2008
DESAPARECIDOS PASIONALES Y AMIGOS IMPUNES DE VIDELA
DESAPARECIDOS PASIONALES Y AMIGOS IMPUNES DE VIDELA
(Luis Agüero Wagner)
El 26 de abril de 1977 el empresario argentino Fernando Branca llegó como de costumbre al departamento que compartía con su cónyuge cuando al intentar entrar se llevó una sorpresa. Un oficial naval le impedía entrar en su propia casa. Nada más y nada menos que el temible Almirante Massera, alias el Negro, estaba revolcándose con su esposa Marta Rodríguez McCormack (que a la vez era amante del jefe naval) y había dado órdenes de no ser molestado, y mucho menos por el marido de su acompañante.
Dos días después, el 28 de abril de 1977, como para resarcir su descortesía, Massera invitó a Branca a navegar por el río de la Plata en su lujoso yate, travesía durante la cual el empresario se ausentaría para siempre. Tres meses más tarde, la madre del empresario Isolina Margarita Maltaneri de Branca, presentó un recurso de hábeas corpus a favor de su hijo desaparecido, pero para entonces los pundonorosos soldados que enviaron a sus reclutas sin abrigos ni pertrechos a enfrentar a la Royal Navy en las islas Malvinas ya estaban subastando las propiedades del ausente.
Aunque cueste creerlo, los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada argentina llegaron a montar una inmobiliaria para la refacción y venta de los inmuebles de los desaparecidos.
Un epílogo parecido tuvo la historia del capitán José Antonio Valiente, primer marido de Graciela Pappalardo y cuñado de Teófilo Conrado Pappalardo, jefe de Ceremonial del Estado durante la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay y reconocido operativo del Plan Cóndor, como proveedor de pasaportes a los asesinos de Orlando Letelier.
José Antonio Valiente, dueño del desaparecido bar “Felsina”, fue ultimado en nebulosas circunstancias en Buenos Aires, Argentina, poco después del Golpe Militar con el que Videla y Massera derrocaron a Isabel Perón en marzo de 1976. Según documentos obrantes en el Archivo del Terror (Microfilm 00028F0474), el presunto asesino habría sido Juan Carlos Cabañas, ex secretario del Dr Edgar L. Ynsfrán, temible ministro del Interior del dictador Stroessner, en el período de mayor auge de la sangrienta represión.
Algunos familiares hoy aseguran que José Antonio Valiente tuvo una hija de nombre María Adelaida, a quien se le habría cambiado el apellido con el mismo modus operandi de la represión del Proceso de Reorganización Nacional.
El crimen de José Antonio Valiente nunca fue aclarado, las autoridades argentinas en ese momento estaban muy ocupadas perpetrando un genocidio contra su propio pueblo para investigar el asesinato de un paraguayo en la capital federal. Así el empresario gastronómico desapareció sin dejar rastros y sin que su nombre figure siquiera entre los miles de desaparecidos en la Argentina entre 1976-83.
El matrimonio de Graciela Pappalardo con José Antonio Valiente fue anulado por el Juez Angel Roberto Seifart, quien luego sería vice-presidente del Paraguay, así que Graciela Pappalardo no tuvo inconvenientes para contraer nupcias con el empresario periodístico Aldo Alberto Zucolillo Moscarda, director y propietario del diario ABC color y hoy entusiasta impulsor de la candidatura del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay.
Pero las coincidencias entre el tenebroso “proceso” argentino y sus impunes amigos paraguayos van más allá del paralelismo entre estos hechos, dado que el propietario del medio más influyente de la capital paraguaya se destacó también por su intransigente defensa de las dictaduras de Stroessner, Pinochet y Videla, entre otros subproductos de la política exterior norteamericana.
Al conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC color publicaba su recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy Carter por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al proceso argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy fácil pontificar lejos del problema. Por las mismas fechas eran apresados en Asunción Alejandro José Logoluso y Marta Landi, entregados a los sicarios de Videla por las fuerzas represivas paraguayas. Los grupos de tareas de Pastor Coronel tampoco se apiadarían de José Nell, paralítico desde que recibió una bala en los disturbios desatados en Ezeiza por el retorno de Perón.
Quedaron como mudos testigos de estos traspasos una ficha policial de la Dirección de Registro de Extranjeros paraguayos de la desaparecida argentina Dora Marta Landi Gil, que está fechada en Asunción en marzo de 1977; una tarjeta del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Marta Landi, que está registrada en Asunción el 10 de marzo de 1997; y un informe de la policía de Asunción, donde se notifica que Marta Landi (argentina), Alejandro José Logolusso (argentino), José Nell (argentino) y otros han sido expulsados del país. Este informe policial está fechado el 16 de mayo de 1977. Entre los documentos, también destacan un registro de vuelo en el que se acredita que, el 16 de mayo de 1977, el capitán de corbeta José Abdalá, (alias Turco) trasladó a Landi Gil y a su compañero, Alejandro José Logolusso, de Asunción a Buenos Aires.
Luego de las debidas medidas profilácticas y barridas de subversivos, el 20 de abril de 1977, era recibido por Stroessner con los honores correspondientes, el Teniente General Jorge Rafael Videla, quien llegaba al Paraguay acompañado de su esposa Alicia Raquel Hartidge. A la noche se llevó a cabo una recepción de gala en el Palacio de Gobierno de Asunción, donde no faltaron los pundonorosos y austeros luchadores por la libertad de expresión, que aún no habían sido seleccionados por la embajada norteamericana como propagandistas de la democracia tutelada.
Desafortunadamente, el almirante Massera no se contaba esa noche entre los invitados del tiranosaurio Stroessner, dado que para esa misma semana había hecho otros compromisos y debía emprender un distendido paseo en yate por el Plata.
LUIS AGÜERO WAGNER
(Luis Agüero Wagner)
El 26 de abril de 1977 el empresario argentino Fernando Branca llegó como de costumbre al departamento que compartía con su cónyuge cuando al intentar entrar se llevó una sorpresa. Un oficial naval le impedía entrar en su propia casa. Nada más y nada menos que el temible Almirante Massera, alias el Negro, estaba revolcándose con su esposa Marta Rodríguez McCormack (que a la vez era amante del jefe naval) y había dado órdenes de no ser molestado, y mucho menos por el marido de su acompañante.
Dos días después, el 28 de abril de 1977, como para resarcir su descortesía, Massera invitó a Branca a navegar por el río de la Plata en su lujoso yate, travesía durante la cual el empresario se ausentaría para siempre. Tres meses más tarde, la madre del empresario Isolina Margarita Maltaneri de Branca, presentó un recurso de hábeas corpus a favor de su hijo desaparecido, pero para entonces los pundonorosos soldados que enviaron a sus reclutas sin abrigos ni pertrechos a enfrentar a la Royal Navy en las islas Malvinas ya estaban subastando las propiedades del ausente.
Aunque cueste creerlo, los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada argentina llegaron a montar una inmobiliaria para la refacción y venta de los inmuebles de los desaparecidos.
Un epílogo parecido tuvo la historia del capitán José Antonio Valiente, primer marido de Graciela Pappalardo y cuñado de Teófilo Conrado Pappalardo, jefe de Ceremonial del Estado durante la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay y reconocido operativo del Plan Cóndor, como proveedor de pasaportes a los asesinos de Orlando Letelier.
José Antonio Valiente, dueño del desaparecido bar “Felsina”, fue ultimado en nebulosas circunstancias en Buenos Aires, Argentina, poco después del Golpe Militar con el que Videla y Massera derrocaron a Isabel Perón en marzo de 1976. Según documentos obrantes en el Archivo del Terror (Microfilm 00028F0474), el presunto asesino habría sido Juan Carlos Cabañas, ex secretario del Dr Edgar L. Ynsfrán, temible ministro del Interior del dictador Stroessner, en el período de mayor auge de la sangrienta represión.
Algunos familiares hoy aseguran que José Antonio Valiente tuvo una hija de nombre María Adelaida, a quien se le habría cambiado el apellido con el mismo modus operandi de la represión del Proceso de Reorganización Nacional.
El crimen de José Antonio Valiente nunca fue aclarado, las autoridades argentinas en ese momento estaban muy ocupadas perpetrando un genocidio contra su propio pueblo para investigar el asesinato de un paraguayo en la capital federal. Así el empresario gastronómico desapareció sin dejar rastros y sin que su nombre figure siquiera entre los miles de desaparecidos en la Argentina entre 1976-83.
El matrimonio de Graciela Pappalardo con José Antonio Valiente fue anulado por el Juez Angel Roberto Seifart, quien luego sería vice-presidente del Paraguay, así que Graciela Pappalardo no tuvo inconvenientes para contraer nupcias con el empresario periodístico Aldo Alberto Zucolillo Moscarda, director y propietario del diario ABC color y hoy entusiasta impulsor de la candidatura del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay.
Pero las coincidencias entre el tenebroso “proceso” argentino y sus impunes amigos paraguayos van más allá del paralelismo entre estos hechos, dado que el propietario del medio más influyente de la capital paraguaya se destacó también por su intransigente defensa de las dictaduras de Stroessner, Pinochet y Videla, entre otros subproductos de la política exterior norteamericana.
Al conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC color publicaba su recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy Carter por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al proceso argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy fácil pontificar lejos del problema. Por las mismas fechas eran apresados en Asunción Alejandro José Logoluso y Marta Landi, entregados a los sicarios de Videla por las fuerzas represivas paraguayas. Los grupos de tareas de Pastor Coronel tampoco se apiadarían de José Nell, paralítico desde que recibió una bala en los disturbios desatados en Ezeiza por el retorno de Perón.
Quedaron como mudos testigos de estos traspasos una ficha policial de la Dirección de Registro de Extranjeros paraguayos de la desaparecida argentina Dora Marta Landi Gil, que está fechada en Asunción en marzo de 1977; una tarjeta del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Marta Landi, que está registrada en Asunción el 10 de marzo de 1997; y un informe de la policía de Asunción, donde se notifica que Marta Landi (argentina), Alejandro José Logolusso (argentino), José Nell (argentino) y otros han sido expulsados del país. Este informe policial está fechado el 16 de mayo de 1977. Entre los documentos, también destacan un registro de vuelo en el que se acredita que, el 16 de mayo de 1977, el capitán de corbeta José Abdalá, (alias Turco) trasladó a Landi Gil y a su compañero, Alejandro José Logolusso, de Asunción a Buenos Aires.
Luego de las debidas medidas profilácticas y barridas de subversivos, el 20 de abril de 1977, era recibido por Stroessner con los honores correspondientes, el Teniente General Jorge Rafael Videla, quien llegaba al Paraguay acompañado de su esposa Alicia Raquel Hartidge. A la noche se llevó a cabo una recepción de gala en el Palacio de Gobierno de Asunción, donde no faltaron los pundonorosos y austeros luchadores por la libertad de expresión, que aún no habían sido seleccionados por la embajada norteamericana como propagandistas de la democracia tutelada.
Desafortunadamente, el almirante Massera no se contaba esa noche entre los invitados del tiranosaurio Stroessner, dado que para esa misma semana había hecho otros compromisos y debía emprender un distendido paseo en yate por el Plata.
LUIS AGÜERO WAGNER
martes, 5 de febrero de 2008
VIVAN VIDELA, PINOCHET, STROESSNER, OVIEDO Y EL OBISPO
VIVA VIDELA, PINOCHET, STROESSNER, OVIEDO Y EL OBISPO
(Luis Agüero Wagner)
Uno de los pocos periódicos que en el mundo logró hacerse de coraje para defender al ex dictador Augusto Pinochet cuando fue detenido en Londres el 16 de Octubre de 1998 fue el diario ABC Color de la capital paraguaya. Anunciando el infierno para todos, ABC acusaba a la comunidad internacional de hipócrita por permitir semejante afrenta con un paladín de la civilización occidental y cristiana.
En la defensa no sólo pesaban las afinidades ideológicas entre el general chileno y el propietario del medio, Aldo Zucolillo, un personaje conocido por haber prosperado empresarialmente al amparo del dictador Alfredo Stroessner, también había razones familiares. Un cuñado del dueño del rotativo, Conrado Pappalardo, hacía tiempo era conocido por haber participado en la trama de una de las más espectaculares acciones del Operativo Cóndor: el asesinato del ex canciller Orlando Letelier en Washington.
El cuñado tuvo a su cargo solicitar visas en la embajada norteamericana de Asunción para Townley y Fernández Larios, quienes activaron la bomba que el 21 de Septiembre de 1976 hizo volar en mil pedazos el automóvil en el que viajaban Letelier y su secretaria rumbo a la oficina en la rotonda Sheridan Circle, en el barrio de las embajadas de la capital estadounidense.
Lo que nunca se supo es cómo Pappalardo, quien había invocado a Vernon Walters para sus gestiones, eludió las investigaciones y juicios al respecto. Tal vez por sus altas funciones en la estructura del poder dictatorial y sus vínculos con la poderosa embajada norteamericana de Asunción, o quizás por la alta consideración en que tenían al dueño del diario en las altas esferas de la dictadura, con la que incluso colaboraba con donaciones de dinero para sostenimiento de sus centros de detención y tortura.
ABC color, en su momento tampoco le hizo asco al Proceso de Reorganización Nacional argentino y aplaudió desde sus páginas al mismo Jorge Rafael Videla cuando visitó el Paraguay en 1977. Coincidentemente con la visita, eran secuestrados en Asunción Dora Marta Landi y José Nell, luego desaparecidos en los famosos vuelos de la muerte, tras ser trasladados clandestinamente desde Asunción a la Argentina junto con tres detenidos uruguayos.
Empedernido propagandista de las políticas del imperio norteamericano, la única vez que Zucolillo criticó a las políticas norteamericanas fue cuando Jimmy Carter impulsó su campaña a favor de los derechos humanos, fastidiando a las dictaduras militares que asolaban Latinoamérica.
A otro ejemplar de parecida especie, el general retirado Lino Oviedo, Zucolillo apuntaló con devoción publicitándolo desde las páginas de ABC y ni siquiera renegó de su simpatía por él en sus horas más negras. Enceguecido por su fanatismo oviedista, llegó a tergiversar información con respecto al asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, cuyo sonado homicidio se le atribuye. En notas fabulosas, ABC color llegó a inventar que el asesinado ya estaba muerto antes del magnicidio y todo fue un montaje preparado para perjudicar a Oviedo, con argumentaciones que parecían burlarse del coeficiente intelectual de sus lectores.
Mientras duró el romance de ABC color con Oviedo, Zucolillo, sus periodistas y su línea editorial fueron blanco de fulminantes críticas desde los sectores que hoy se amparan para promover políticamente al nuevo protegido del zar periodístico paraguayo, el obispo Fernando Lugo.
El nuevo espécimen en esta verdadera galería del terror, hoy candidato a la presidencia del Paraguay por la Alianza patriótica para el cambio, tiene por lo tanto varias interrogantes encima que responder. Una de las más acuciantes dudas que nos asaltan con respecto al respaldo que goza hoy por parte del ultraderechista diario ABC color es: ¿Qué tienen en común Stroessner, Videla, Pinochet, Oviedo y Fernando Lugo?
LUIS AGÜERO WAGNERV
(Luis Agüero Wagner)
Uno de los pocos periódicos que en el mundo logró hacerse de coraje para defender al ex dictador Augusto Pinochet cuando fue detenido en Londres el 16 de Octubre de 1998 fue el diario ABC Color de la capital paraguaya. Anunciando el infierno para todos, ABC acusaba a la comunidad internacional de hipócrita por permitir semejante afrenta con un paladín de la civilización occidental y cristiana.
En la defensa no sólo pesaban las afinidades ideológicas entre el general chileno y el propietario del medio, Aldo Zucolillo, un personaje conocido por haber prosperado empresarialmente al amparo del dictador Alfredo Stroessner, también había razones familiares. Un cuñado del dueño del rotativo, Conrado Pappalardo, hacía tiempo era conocido por haber participado en la trama de una de las más espectaculares acciones del Operativo Cóndor: el asesinato del ex canciller Orlando Letelier en Washington.
El cuñado tuvo a su cargo solicitar visas en la embajada norteamericana de Asunción para Townley y Fernández Larios, quienes activaron la bomba que el 21 de Septiembre de 1976 hizo volar en mil pedazos el automóvil en el que viajaban Letelier y su secretaria rumbo a la oficina en la rotonda Sheridan Circle, en el barrio de las embajadas de la capital estadounidense.
Lo que nunca se supo es cómo Pappalardo, quien había invocado a Vernon Walters para sus gestiones, eludió las investigaciones y juicios al respecto. Tal vez por sus altas funciones en la estructura del poder dictatorial y sus vínculos con la poderosa embajada norteamericana de Asunción, o quizás por la alta consideración en que tenían al dueño del diario en las altas esferas de la dictadura, con la que incluso colaboraba con donaciones de dinero para sostenimiento de sus centros de detención y tortura.
ABC color, en su momento tampoco le hizo asco al Proceso de Reorganización Nacional argentino y aplaudió desde sus páginas al mismo Jorge Rafael Videla cuando visitó el Paraguay en 1977. Coincidentemente con la visita, eran secuestrados en Asunción Dora Marta Landi y José Nell, luego desaparecidos en los famosos vuelos de la muerte, tras ser trasladados clandestinamente desde Asunción a la Argentina junto con tres detenidos uruguayos.
Empedernido propagandista de las políticas del imperio norteamericano, la única vez que Zucolillo criticó a las políticas norteamericanas fue cuando Jimmy Carter impulsó su campaña a favor de los derechos humanos, fastidiando a las dictaduras militares que asolaban Latinoamérica.
A otro ejemplar de parecida especie, el general retirado Lino Oviedo, Zucolillo apuntaló con devoción publicitándolo desde las páginas de ABC y ni siquiera renegó de su simpatía por él en sus horas más negras. Enceguecido por su fanatismo oviedista, llegó a tergiversar información con respecto al asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, cuyo sonado homicidio se le atribuye. En notas fabulosas, ABC color llegó a inventar que el asesinado ya estaba muerto antes del magnicidio y todo fue un montaje preparado para perjudicar a Oviedo, con argumentaciones que parecían burlarse del coeficiente intelectual de sus lectores.
Mientras duró el romance de ABC color con Oviedo, Zucolillo, sus periodistas y su línea editorial fueron blanco de fulminantes críticas desde los sectores que hoy se amparan para promover políticamente al nuevo protegido del zar periodístico paraguayo, el obispo Fernando Lugo.
El nuevo espécimen en esta verdadera galería del terror, hoy candidato a la presidencia del Paraguay por la Alianza patriótica para el cambio, tiene por lo tanto varias interrogantes encima que responder. Una de las más acuciantes dudas que nos asaltan con respecto al respaldo que goza hoy por parte del ultraderechista diario ABC color es: ¿Qué tienen en común Stroessner, Videla, Pinochet, Oviedo y Fernando Lugo?
LUIS AGÜERO WAGNERV
viernes, 1 de febrero de 2008
ABC COLOR Y EL OBISPO FERNANDO LUGO
ABC COLOR Y EL OBISPO FERNANDO LUGO
(Luis Agüero Wagner)
Uno de los enigmas más lancinantes que rodea la campaña del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay lo constituye la extraña fascinación que un teólogo de la liberación tercermundista parece ejercer sobre ciertos zares de la prensa paraguaya, recalcitrantes anticomunistas que la sociedad heredó de la dictadura de Alfredo Stroessner y poseedores de las más opulentas opulencias mal habidas en un país sumido en la más miserable miseria como Paraguay. El diario más jugado a favor de Lugo en la prensa paraguaya, el ultraderechista periódico del maccartista Aldo Zucolillo, ABC color, (conocido por ser favorecido de los organismos de coacción imperialista basados en Washington) es uno de los más acérrimos enemigos del MERCOSUR en el ámbito periodístico sudamericano.
Uno de sus columnistas estrellas es Ricardo Canese, quien utiliza su espacio para promocionar las políticas energéticas de George W. Bush, y ofrece una catarata de cifras, ecuaciones, números y fechas para concluir indefectiblemente que el Paraguay es permanentemente agredido por Argentina y Brasil en el manejo de las hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá. Eso aunque nunca estrenó su grado de constructor erigiendo cuando menos un gallinero o una letrina, y como ingeniero lo único que ha demostrado es ser muy buen periodista.
Estas retrógradas campañas contra la integración regional, que en su momento fuera un gran negocio editorial y político, se explican por los intereses de la poderosa embajada norteamericana en Asunción, eterna obstaculizadora del MERCOSUR a través su prensa adicta.
Muchas son las preguntas, en contrapartida, que Canese ha dejado de responder en sus permanentes diatribas contra la integración y los países vecinos con los cuales Paraguay, una isla rodeada de tierra como la describiera Roa Bastos, necesita un buen relacionamiento como los pulmones necesitan del aire.
¿Cuántos voltios se necesitan para provocar un cortocircuito que desencadene un incendio en la Ferretería Nueva Americana, propiedad de su patrón Aldo Zucolillo? Pues a pesar del poco conocimiento en tales asuntos, puedo asegurarle que la cifra exacta son 850.000 dólares de deuda tributaria.
El incendio de comercios, según versiones que se manejan en el ámbito periodístico paraguayo, era la recurrente vía con que el zar de la prensa paraguaya evitaba pagar con recursos torcidos un “precio justo” por sus negocios al Estado Paraguayo, como puede verificarse revisando la resolución nº 54 del 6 de marzo de 1972, y las 327 y 328 del 26 de julio de 1991. El acta de la intervención de los inspectores de Hacienda estaba fechada el 1 de julio de 1991, y tres días más tarde la firma del jefe de Canese solicitó el fraccionamiento de su deuda. Desafortunadamente, el Ing. Ricardo Canese no estaba a cargo de asesorar con su sapiencia a los responsables de las instalaciones eléctricas del comercio, y en diciembre de ese mismo año, a raíz de supuestos cortocircuitos, las llamas del averno consumieron a la ferretería.
Nunca fueron aclaradas las muertes de José Antonio Valiente y Jorge Luis Marchi, fallecidos en nebulosas circunstancias relacionadas a esos incendios.
Otra pregunta que nunca contestó ABC color es: ¿Cuántos wattios de potencia aplicaba en su descarga la picana eléctrica que utilizaba su compañero de redacción Alcibíades González Delvalle, en tiempos en que trabajaba como policía de Edgar L. Ynsfrán? Y sobre los principales referentes del partido al que publicita con tanto entusiasmo: ¿Retribuye un precio justo a la sociedad paraguaya el lucro antisocial de los puertos privados de la empresa PAKSA, privilegio concedido por los mafiosos y corruptos gobiernos que ahora sus dueños supuestamente combaten?
¿Cuántos niños desnudos y hambrientos podrían comer tres veces al día si se formalizaran algunos privilegios como ése? ¿Qué precio se pagaba por aparecer en los álbumes estronistas de Monte Domecq, hoy vinculado a USAID a través de la ONG Gestión Local? ¿Qué marca de fósforo usó Nerón para incendiar Roma?
Una pista para resolver estos acuciantes laberintos de nuestro tiempo la sembraron algunas décadas atrás el director griego-turco-norteamericano Elia Kazán, y el periodista Humberto Pérez Cáceres. Kazan, cuyo trabajo como director incluye títulos tan conocidos como Nido de ratas, Al Este del paraíso y Un tranvía llamado deseo realizados durante la década del ‘50 –su mejor momento artístico-, ha sido siempre señalado como un traidor y delator durante la llamada caza de brujas macartista, debido a su colaboración con el Comité de Actividades Anti-americanas uno de los últimos avatares de la perversa Guerra Fría que contaminó la industria cinematográfica norteamericana en aquellos años.: “Los nombres que di (una docena de ex integrantes del Partido Comunista) ya eran conocidos por el Comité” se defendió en una oportunidad Kazán.
Su amigo Arthur Miller dio una versión distinta de ese episodio y Dashiell Hammett, en iguales circunstancias que Kazan, calló y terminó en la cárcel y en la ruina. En su famoso film “Nido de ratas” (cuyo nombre original en inglés era “On the Waterfront”), Kazan glorificaba al delator Terry Malloy, personificado por el legendario actor Marlon Brando. Inspirado en el argumento, Humberto Pérez Cáceres tildó alguna vez al diario de Aldo Zucolillo con el nombre castellano de la película de Kazan, quien en 1999 recibió un discutido Oscar por su trayectoria de manos de la misma comunidad que había sido su víctima.
Desde el conglomerado de agentes encubiertos del imperio e incautos, conocido como Tekojoja, se ha criticado a disidentes del partido colorado por su actual idilio con sus otrora verdugos del nicanorismo, crítica incosistente proviniendo de un grupo donde militan ex miembros de la OPM. Especialmente si se considera que en sus tiempos de “revolucionarios” José Luis Simón, María Jesús Caballero, la izquierdista arrepentida Guillermina Kanonikoff, etc, eran presentados como peligrosos terroristas con sus fotos en tapa de ABC (como buscados al estilo del Far West), azuzando a los grupos de tareas de Pastor Coronel.
Hoy todos vemos el apasionado entusiasmo con que su delator de otrora, Aldo Zucolillo, promueve políticamente a sus perseguidos de antaño desde el mismo diario donde los señalaban como bestias a cazar por sus represores, y las antiguas víctimas retribuyen con su servilismo a las campañas del Citizen Kane criollo.
En conclusión, aunque muchos enigmas quedarán para la discusión de los arqueólogos, que siglos adelante analizarán con inexorable asombro las ruinas de nuestra actual era tendotárquica, existen otros acertijos que fácilmente pueden develarse en el presente, como la pregunta: ¿Cuál es el secreto entendimiento entre la prensa de ultraderecha y el obispo Fernando Lugo?
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